Fernando Fernández Aranda: »los trastornos alimentarios no son problemas nutricionales, sino mentales»

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Los trastornos de la conducta alimentaria son problemas mentales y no nutricionales. A pesar de que se ha repetido muchas veces en series de televisión, reportajes y artículos de revistas, parece que no todo el mundo lo tiene bastante claro, a juzgar por la cara de incredulidad de algunos de los asistentes a la conferencia que ofreció Fernando Fernández Aranda el Centro Cultural San Josep de L’Hospitalet de Llobregat el día 22 de noviembre. Fernández Aranda es jefe de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario de Bellvitge e investigador del Grupo de Psiquiatría y Salud Mental del IDIBELL. Su charla estaba programada dentro del ciclo Pessics de Ciència del Centro Cultural Sant Josep, en el que ha colaborado el IDIBELL, y formaba parte de los actos de la Semana de la Ciencia.
Los trastornos de la alimentación engloban diversas afecciones que tienen en común la alteración de la forma de comer y, a menudo, una distorsión de la propia imagen corporal y comportamientos compulsivos. Las afecciones más conocidas son la anorexia y la bulimia, aunque, según alertó Fernández Aranda durante la conferencia, «cada vez estamos viendo a la consulta más desórdenes de otros tipos», como el trastorno por atracón (sobreingestión compulsiva de alimentos sin compensación posterior a través de vómitos o ejercicio excesivo) o la vigorexia (preocupación exagerada por el físico). El perfil de las personas afectadas también ha cambiado, según explicó el especialista. Ante el perfil clásico de mujeres adolescentes, «cada vez vemos más mujeres adultas y más hombres». El abordaje de estos casos es a menudo más difícil, probablemente porque «pasan más desapercibidos y llegan a la consulta más tarde que las adolescentes».

En cuanto a las causas de estos trastornos, el especialista destacó la implicación de factores genéticos, psicológicos y sociales, y a menudo la enfermedad aparece por la combinación de los tres. El especialista de Bellvitge se mostró preocupado por el aumento de la obesidad infantil, porque, según alertó, «es un factor de riesgo para padecer un trastorno de la alimentación en la edad adulta».
A pesar de la importancia que se le suele dar, el doctor Fernández Aranda minimiza el efecto de la publicidad en la aparición de los trastornos de la conducta alimentaria. «La publicidad es un reflejo de las actitudes y las ideas de la sociedad», afirmó, «y la obsesión por la belleza física está muy presente en la sociedad actual, aunque ya encontramos evidencias hace cincuenta o sesenta años».
El experto alertó que algunas de las creencias presentes entre nosotros son, simplemente, falsas. Citó, por ejemplo, la creencia de que el azúcar y la grasa en cantidades normales engordan más que otras fuentes de energía o que cuando se empieza a ganar peso es difícil pararlo. El especialista destacó que nuestro metabolismo es capaz de autorregularse y por eso no es fácil perder o ganar peso, como saben bien los que hacen dieta. Es necesaria mucha fuerza de voluntad y una actitud muy perseverante para conseguirlo.
La Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario de Bellvitge atiende cada año unos 400 casos nuevos. Los más graves requieren de ingreso hospitalario. Hay hospitales de tercer nivel, como el de Bellvitge, que disponen de un hospital de día donde se llevan a cabo sesiones de terapia individual y grupal a cargo de un equipo multidisciplinario. Posteriormente, se hace un seguimiento en consultas externas. Al tratarse de una enfermedad mental, el abordaje debe llevarse a cabo con programas de intervención psicológicos o psiquiátricos. El tratamiento es largo y requiere la participación de la familia y los amigos de las personas afectadas.
La buena noticia es que los trastornos de la conducta alimentaria se pueden llegar a curar. «Salvo casos muy graves, incluso los daños físicos que sufren muchos pacientes son reversibles», destacó el especialista. «Una de las cosas que me hace más ilusión es cuando me vienen a ver antiguas pacientes para presentarme a sus hijos», explicó con una sonrisa Fernández Aranda.

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