Alfons Nonell: »la aplicación de herramientas computacionales ahorra tiempo y dinero al investigador»

La aplicación de la informática en el ámbito científico ha aumentado de manera espectacular durante los últimos años, hasta el punto que ya empieza a ser habitual utilizar herramientas computacionales para entender, planificar y completar los resultados experimentales obtenidos en el laboratorio. Alfons Nonell es director general de Mind the Byte, una empresa situada en el campus de Bellvitge, en la bioincubadora del Biopol’H, que se dedica a ofrecer soluciones informáticas aplicadas a la investigación. El 18 de julio habló en la sala de actos Pau Viladiu del Hospital Duran i Reynals, dentro del ciclo de seminarios de transferencia del IDIBELL.
El doctor Nonell empezó su charla destacando el protagonismo que han alcanzado las herramientas informáticas en la actividad científica durante los últimos años, sobre todo en el ámbito de la química y la biología. El director de Mind the Byte destacó que el desarrollo de las herramientas informáticas ha abierto un nuevo campo en la investigación experimental a partir del manejo de una gran cantidad de datos, lo que era imposible hace pocos años. Gracias a la informática, en el ámbito de la biomedicina se han desarrollado nuevas técnicas conocidas con el término genérico de las “ómicas” (genómica, metabolómica, epigenómica, proteómica, etc.), que tienen aplicaciones en el diagnóstico, la investigación y la medicina personalizada.
Alfons Nonell ha puesto como ejemplo un proyecto de investigación en que participa su empresa, que consiste en predecir cómo afectará a un determinado compuesto químico en una proteína de la que no se tiene mucha información. Para ello, han utilizado técnicas de cribado virtual que permiten predecir qué respuesta tendrá la proteína ante millones de compuestos de los cuales se conoce la actividad. Mediante análisis informáticos, los investigadores pueden ir descartando estas moléculas a partir de diferentes criterios de búsqueda hasta llegar a identificar un puñado de compuestos que tienen el efecto deseado. Nonell destaca que esta operación sería prácticamente imposible de realizar sin utilizar herramientas informáticas. El director general de Mind the Byte está convencido de que, en muchos casos, “la realización de un proyecto virtual previo supone un ahorro de dinero y de tiempo al investigador”.
Mind the Byte se instaló en la bioincubadora el mes de mayo de 2012. Está especializada en quimioinformática y bioinformática, y ofrece a los investigadores servicios de análisis de grandes cantidades de datos y de predicción de la actividad de compuestos, a partir de la realización de modelos virtuales.

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