Cuando una persona vive una experiencia traumática, a menudo tiende a pensar que lo que ha pasado podría haber sido diferente o incluso haberse evitado. Este proceso, conocido como pensamiento contrafactual, es una respuesta psicológica automática ante experiencias adversas. Ahora, un estudio publicado en la revista Scientific Reports analiza cómo afecta este tipo de pensamiento a mujeres que han sufrido una pérdida gestacional precoz.
Las conclusiones del trabajo revelan que el pensamiento contrafactual es altamente frecuente en estos casos y que podría tener inicialmente una función adaptativa, contribuyendo a procesar la pérdida y a reformular objetivos futuros, como la posibilidad de un nuevo embarazo.
Los principales autores del trabajo son los expertos Antoni Borrell, profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB y miembro del BCNatal-Hospital Clínic de Barcelona, y Aida Mallorquí, psicóloga clínica de la sección de psicología clínica de la salud del Hospital Clínic de Barcelona, en colaboración con Antoni Rodríguez-Fornells, de la Facultad de Psicología, el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBneuro) y el IDIBELL.
Pensar en un escenario vital más amable
La naturaleza de los procesos cognitivos que derivan de una pérdida perinatal todavía son poco conocidos. La nueva investigación examina la prevalencia y la evolución temporal del pensamiento contrafactual en un conjunto de 119 mujeres inmediatamente después de sufrir una pérdida precoz durante la gestación. Mediante una evaluación psicológica en línea, se analizaron el impacto traumático, los pensamientos repetitivos y la frecuencia de este tipo de pensamiento.
«Este estudio longitudinal es el primero que sigue de manera inmediata una muestra amplia de mujeres para estudiar un fenómeno que puede afectar a la salud mental después de una pérdida gestacional«, apunta la especialista Aida Mallorquí, primera autora del artículo. «Curiosamente, hasta ahora la mayoría de estudios sobre trauma y pensamiento contrafactual se habían basado en personas evaluadas años después del evento traumático, lo que limita la comprensión de este tipo de respuesta psicológica», continúa.
Según el artículo, el pensamiento contrafactual estaba presente en la mayoría de las mujeres (72%) durante la semana posterior a la pérdida. El 99% de las participantes imaginaban escenarios en los que la pérdida se habría podido evitar.
En el 91,6% de los casos, estos pensamientos tenían un carácter autorreferencial, es decir, estaban relacionados con el propio comportamiento, los pensamientos o el estado emocional de las participantes. Ello implicaba un elevado sentimiento de responsabilidad personal y posibles sentimientos de culpa vinculados a la pérdida —«si no hubiera hecho tanto ejercicio», «si no hubiera estado tan preocupada o estresada»—.
Los sentimientos negativos también se percibían a menudo como potencialmente perjudiciales para el feto, al igual que una dieta poco saludable u otros hábitos considerados nocivos, aunque la mayoría de pérdidas precoces se explican por anomalías cromosómicas fetales, aspecto desvinculado del comportamiento de la mujer. «La creencia de que el estado psicológico de la madre puede afectar al feto, así como el miedo a desarrollar una depresión perinatal con consecuencias para el niño, está muy extendida y se observa habitualmente en las consultas psicológicas perinatales«, explican los expertos.
El estudio también muestra que, aunque este tipo de pensamiento aparecía en la mayoría de mujeres, su persistencia y frecuencia durante los primeros cuatro meses indicaban que la pérdida había sido vivida de manera traumática. Además, los investigadores encontraron una relación con rasgos de rumiación, es decir, con la tendencia de algunas personas a centrarse repetidamente en emociones negativas y preocupaciones sin llegar a una resolución efectiva.
Más recursos psicológicos para abordar las pérdidas gestacionales
Las conclusiones indican que la activación inicial del pensamiento contrafactual podría actuar como un mecanismo cognitivo adaptativo que aporta recursos psicológicos para afrontar experiencias negativas. «Este tipo de pensamiento ayudaría a las mujeres a elaborar la experiencia vivida, haciéndolas reflexionar sobre el propio comportamiento en relación con las circunstancias y el desenlace final, y posiblemente preparar para un embarazo futuro, dado que los datos epidemiológicos apuntan a que un 85% de mujeres conseguirá un embarazo tras una pérdida gestacional precoz«, indica el equipo investigador.
«Aun así, nuestro estudio indica que cuando este patrón de pensamiento persiste en el tiempo, puede indicar que la pérdida ha sido vivida de manera traumática. Esto puede condicionar la salud mental de la mujer y puede influir en futuras decisiones reproductivas. Que los profesionales de la salud puedan ofrecer información sobre la repercusión psicológica de una pérdida gestacional desde el inicio de la experiencia, podría favorecer la adaptación y el ajuste emocional. Una pérdida gestacional no es únicamente un evento biológico, sino también una experiencia con un fuerte impacto emocional que requiere una atención integral«.
El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) es un centro de investigación creado en 2004 y especializado en cáncer, neurociencia, medicina traslacional y medicina regenerativa. Cuenta con un equipo de más de 1.500 profesionales que, desde 73 grupos de investigación, publican más de 1.400 artículos científicos al año. L ́IDIBELL está participado por el Hospital Universitario de Bellvitge y l ́Hospital de Viladecans de l ́Institut Català de la Salut, l ́Institut Català d ́Oncologia, la Universitat de Barcelona y l ́Ajuntament de L ́Hospitalet de Llobregat.
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