El desarrollo del cáncer colorrectal no depende de un solo factor, sino que es resultado de una interacción compleja entre la genética, el entorno y el estilo de vida individual. Ahora, un nuevo estudio liderado por investigadores del IDIBELL-ICO, ha arrojado luz sobre la interacción específica entre genética y ambiente en el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal. Concretamente, han puesto el foco en el efecto que tiene la exposición prolongada a los trihalometanos, un subproducto habitual del proceso de potabilización del agua, en el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal. Según los resultados, se han identificado variantes genéticas que podrían modular la respuesta del organismo a los trihalometanos e influir en el riesgo a desarrollar este cáncer.
La investigación, liderada por el Dr. Víctor Moreno y con Ferran Moratalla como primer autor, ambos del grupo de investigación de Cáncer colorrectal del IDIBELL-ICO, se ha publicado recientemente en la revista científica Environmental International y ha contado con el apoyo del Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). También han participado profesionales del programa PADO (Programa de Análisis de Datos en Oncología) del ICO e investigadores del CIBERESP.
Más allá de la exposición: la importancia de la susceptibilidad
El estudio se ha realizado en el marco del proyecto multicéntrico MCC-Spain, comparando datos de 1037 pacientes de cáncer colorrectal y 2100 personas sanas. El objetivo no era analizar la seguridad del agua, que ya está garantizada por los controles sanitarios. Era entender si, ante una misma exposición ambiental relevante (como lo es la exposición prolongada a productos químicos presentes en el agua que bebemos), el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal varía según la genética de cada individuo.
Los resultados han permitido identificar tres variantes genéticas concretas que parecen modular la manera como nos afecta la exposición, durante años, a los subproductos de la potabilización del agua. En particular, el equipo del Dr. Víctor Moreno ha observado que una variante relacionada con el gen LRRC8B podría tener un papel relevante en la respuesta biológica a los trihalometanos, aumentando la susceptibilidad al cáncer colorrectal y modulando el riesgo a desarrollar tumores. “Nuestra genética puede hacer que seamos más o menos sensibles a ciertas exposiciones ambientales”, explica el Dr. Víctor Moreno. “La combinación de los factores ambientales y la genética es muy compleja, y puede ser clave para entender el riesgo que se tiene de desarrollar cáncer, en este caso, colorrectal. Por eso, el tipo de análisis que hemos hecho nos ayuda a identificar posibles factores de susceptibilidad biológica”, añade.
Los trihalometanos, un subproducto de la desinfección del agua
En el proceso de potabilización del agua, el tratamiento con cloro puede generar subproductos de la desinfección del agua (DBPs) al reaccionar con materia orgánica. Los trihalometanos (THM), como el cloroformo, son un ejemplo habitual y están estrictamente controlados, pero pueden estar más o menos presentes en los suministros de agua según el tratamiento que se aplique.
Para evaluar la exposición entre los más de 3000 participantes del estudio, pacientes y sanos, los investigadores estimaron la exposición a THM a largo plazo de acuerdo con los niveles registrados en el agua durante años (desde los 18 años hasta dos años antes de la entrevista, resultando en una compilación de datos previo al 2009, cuando la normativa sobre los niveles máximos de contaminantes en el agua se fortaleció). Según los resultados, un mayor porcentaje de pacientes con cáncer colorrectal había vivido en zonas donde la suma total de THM era más alta de lo aconsejable.
En definitiva, “el estudio que hemos hecho pone en evidencia la importancia de estudiar nuestro entorno y nuestros genes, simultáneamente, para entender cómo interaccionan y cómo nos afectan determinadas exposiciones ambientales cotidianas”, continúa Ferran Moratalla, primer autor del estudio, miembro del programa Oncobell (IDIBELL) y del Programa de Análisis de Datos en Oncología (ICO). Son necesarias más investigaciones para confirmar los resultados obtenidos y explorar los mecanismos biológicos implicados en el vínculo entre la exposición a THM, la genética y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.
El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) es un centro de investigación creado el 2004 y especializado en cáncer, neurociencia, medicina translacional y medicina regenerativa. Cuenta con un equipo de más de 1.500 profesionales que, desde 73 grupos de investigación, publican más de 1.400 artículos científicos en el año. El IDIBELL está participado por el Hospital Universitario de Bellvitge y el Hospital de Viladecans del Instituto Catalán de la Salud, el Instituto Catalán de Oncología, la Universitat de Barcelona y el Ayuntamiento de l’Hospitalet de Llobregat.
IDIBELL es miembro del Campus de Excelencia Internacional de la Universitat de Barcelona HUBc y forma parte de la institución BÚSQUEDA de la Generalitat de Cataluña. El año 2009 se convirtió en uno de los cinco primeros centros de investigación españoles acreditados como instituto de investigación sanitaria por el Instituto de Salud Carlos III. Además, forma parte del programa HR Excellence in Research de la Unión Europea y es miembro de EATRIS y REGIC. Desde el año 2018, el IDIBELL es un Centro Acreditado de la Fundación Científica AECC (FCAECC).
